► EL CANTAR DE LOS CANTARES

EL CANTAR DE LOS CANTARES

La novia
¡Bésame con besos de tu boca,
pues mejores son que el vino tus amores,
el olor de tu perfume, el aroma
de tu nombre que despacio me penetra,
y por eso las vírgenes se inclinan a tu paso!
¡Llévame hacia ti, rey mío, corramos,
invítame a tu alcoba, disfrútame y gocemos
y déjame que alabe el vino de tu amor,
al hombre entre los hombres más amado!

SE DICE DE MÍ

Se dice de mí que soy el libro más bello y también más polémico de la Biblia. De mi belleza habla la propia raíz de mi nombre hebreo: “Shir hashirim”,  que podría traducirse como el “más hermoso de los cantos” o “el poema más sublime”.  Y si soy un Cantar, es porque mis versos fueron escritos para ser ser cantados. Se dice de mí que son antiguos himnos de bodas de la sociedad israelita,  canciones entonadas unas por los novios y otras por familiares y convidados, todos los cuales bailaban y cantaban durante los siete días que duraban los alegres festejos nupciales.

DE SALOMÓN

El Rey Salomón y el juicio de las dos mujeres

Se dice de mí, que Salomón me creó. Así lo enseña la tradición, y lo dice mi primer verso: “El más hermoso de los poemas de Salomón”. Me sentiría halagada de ser una criatura de un gran Rey, mas  no tengo memoria de mi origen. Y al respecto se dice de mí tantas cosas.  Los linguistas con sus conocimientos indescifrables para mí afirman que mis versos se escribieron mucho después de la vida del gran Rey, alrededor del siglo V o VI antes de Cristo, cuando Israel estaba en cautiverio.  Otros dicen de mí, que no tengo un único autor, y que soy una recopilación de canciones populares unificadas en el Siglo III antes de Cristo. Más aun hay quienes afirman que el autor, fue en realidad una autora. Algo inconceblible en esos tiempos, pero se fundan en el fuerte caracter femenino de los versos y el protagónico papel de la novia: “Soy una rosa del valle de Sarón, una rosa de los llanos”.

Dicen algunos que la expresión “de Salomón”  tanto podía significar que el poema le fue dedicado o, simplemente, que Salomón es el personaje a quien el poema hace referencia. En uno u otro caso, el hecho indudable es que el nombre del rey pesó de modo definitivo en favor de que fuera incluída  entre los libros sapienciales del pueblo de Israel.

SIN PECADO CONCEBIDO

Muchos intérpretes, tanto judíos como cristianos, me han objetado, aunque no se animaron a sacarme del Libro. Les ha resultado impensable que, entre los demás libros de la Biblia, pudiera figurar uno de carácter secular, cuyo fin no fuera otro que festejar la dicha de los esposos unidos por un amor propiamente humano.

Por eso, desde muy temprano han tratado de encontrarme un segundo sentido, de estricta naturaleza religiosa y oculto por debajo de lo que aparece a primera vista. Así, el judaísmo me interpretó como una exaltación alegórica del pacto de Jehová con Israel; los sabios de Israel  afirman que soy un ejemplo de las relaciones entre Dios, el Santo Bendito  (el “amante”) y el pueblo de Israel (la “amada”). El Rabi Akiva dijo de mí: “…Nada tuvo valor en el mundo como el día en el que fue entregado El Cantar de los Cantares al pueblo de Israel… Pues todos los escritos son sagrados, pero El Cantar de los Cantares es lo sagrado entre lo sagrado”.

Luego los cristianos, me reinterpretaron como la imagen alegórica de la unión de Cristo (el esposo) con la Iglesia (la esposa). Más aun, los místicos descrubrieron en mis versos la más perfecta referencia a la unión del alma con Dios.

¿QUIÉN SOY?

Tengo un problema existencial. ¿Quién soy? ¿Para qué me crearon?

Mi analista, me ha dicho a menudo,  que la figura de la unión conyugal, tan bellamente expresada en mis versos, se utiliza a menudo en el Antiguo Testamento como símbolo excelso de la alianza de Dios con Israel (Os 1–3; Jer 2.1–3; Ez 16) y, en el Nuevo Testamento, de la relación de Cristo con la iglesia (Ef 5.23–32; Ap 21.2, 9).  Pero … me parece un poco rebuscado hablar del amor de Dios hacia la humanidad en estos términos tan mundanos: “Sesenta son las reinas, ochenta las concubinas, y muchísimas las doncellas, pero mi palomita virginal es una sola”.

En la actualidad otros prefieren la interpretación literal. Mi analista me lo dice: Tus versos corren el mismo destino que todos los versos del mundo, serán interpretados según la medida de cada lector. Mentes espirituales y mentes carnales leerán diferentes cosas.

Tiene razón, pero lo que puedo afirmar es que el tema esencial de mi espiritu es el Amor. El amor vivido con pasión, el amor que no se agota en  el erotismo de la unión carnal, del beso apasionado, de los cuerpos que se buscan y se penetran, sino en el Amor después del Amor. el amor que se busca y se extraña en la ausencia. El Amor que Dios bendice.

Los exégetas dicen de mí, que en mis versos el esposo mira a la esposa como a un dechado de perfecciones, la contempla a través del cristal de cuanto él tiene por más apetecible, sea viña o fuente, jardín o «nardo y azafrán» (1.6; 2.15; 4.12–14; 5.1; 8.12). La belleza de los enamorados y las delicias del amor son como los frutos de la tierra, los lirios, el vino, la leche o el panal de miel (4.3, 11; 5.1, 13; 6.2, 7; 7.7–9; 8.2). También, desde las más altas cumbres de la lírica, se expresa a veces la angustia por la ausencia del ser amado (1.7; 3.1–3; 5.8), la felicidad del encuentro (2.8–14; 3.4) y, sobre todo, el anhelo de la mutua entrega (1.2–4; 8.1–3).

Por esa belleza, esa celebración de la vida, esa sublimación del amor de los amantes, estoy en el Libro, para recordarles que: “El fuego ardiente del amor  es una llama divina. El agua de todos los mares no podría apagar el amor, tampoco los ríos podría extinguirlo”.

EL CANTAR EN EL ARTE

El Cantar de los Cantares por Marc Chagall

El pintor francés de origen judío Marc Chagall (1887 – 1985) pintó  muchos temas bíblicos, reflejando así su herencia judía. En el Cantar de los Cantares Chagall nos entrega una visión entre terrenal y celeste, casi diría “naif”. El esposo y la esposa vuelan en un caballo alado blanco, sobre el pueblo que celebra y bajo soles, lunas y ángeles musicales.

ESQUEMA DEL CANTAR

El Cantar de los Cantares, al no seguir un orden preestablecido, siempre ha planteado dificultades a la hora de dividirlo para su estudio. Se lo ha considerado dividido, según las diferentes consideraciones, en cinco secciones, en cinco cánticos, en seis escenas, en siete poemas y más, hasta llegar al caso extremo de considerarlo formado por veintitrés cantos. La división más moderna y aceptada es la siguiente, que consta de un prólogo, cinco poemas y dos apéndices:

El prólogo (1, 2-4)

Primer canto (1, 5 – 2,7)

Segundo canto (2, 8 – 3, 5)

Tercer canto (3, 6 – 5, 1)

Cuarto canto (5, 2 – 6, 3)

Quinto canto (6, 4 – 8, 7)

Hay dos apéndices añadidos con posterioridad (8, 8-14)

Pueden leer una versión versificada y de traducción libre del cantar en este blog   http://pajaroalviento.blogspot.com/

LECTURA VIVA

Hace ya varios  años formé parte de  un grupo de lectores para dar vida a lecturas de la Biblia. El resultado fue un programa titulado LECTURAS VIVAS. Algunas fueron grabadas, entre ellas fragmentos del Cantar.

Puedes escucharlos en YOUTUBE. La compaginación de imágenes es actual y las voces son de Yani Polo (mi mujer) y la mía.

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Acerca de educavallo

Nací en la ciudad de Buenos Aires el 5 de mayo de 1952. Actualmente me desempeño como coordinador del area de computación del Colegio Bayard. También soy organista de la Iglesia Metodista.
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