► LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE

LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE

Este post no trata sobre el  capítulo final de Harry Potter que tantas expectativas ha levantado en sus seguidores. Llamo así al culto al cuerpo o partes del cuerpo  de los “santos” después de su muerte que se desarrolló especialmente y diferenciadamente en el cristianismo desde sus comienzos. Son esos cuerpos, partes del cuerpo y aun vestimentas y utensillos de los mártires, las que son llamados “reliquias” y que constituyen a mi entender la expresión del “fetichismo ancestral” dentro de la fe cristiana.

El culto a estas “reliquias”, que  se remonta a los comienzos del Cristianismo, ha sido siempre un fenómeno de gran importancia social, económica y cultural.

LUTERO Y LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE

En la película LUTERO comentada en una de mis páginas, una escena muy interesante nos introduce en el  tema. En ella, Lutero ha sido nombrado Doctor en Divinidad y está dando una “master class” a un grupo de alumnos de la Universidad de Wittemberg. Esta Universidad fundada en 1502 por el entonces príncipe elector de  Sajonia, Fededico III el Sabio, iba a convertirse a  pocos años de su creación, en un famoso centro de estudios, ya que fue allí donde Lutero clavó su “famosa protesta” conocida como “Las 95 tesis”.  El video  no está traducido, pero puedes activar el subtitulado en castellano haciendo click en la opción CC (Common creative) como se observa en la siguiente imagen.

Uso del CC para activar el subtitulado en español .

ANDREAS von KARLSTADT y GEORG BURKHARD (SPALATIN)

Antes de ver el video, en la imagen anterior puedes ver los actores en la piel de dos personajes históricos cercanos a Lutero. A la izquierda  Andreas Rudolph Bodenstein von Karlstadt y a la derecha Georg Burkhardt, originario de Spalt a quien se conoció más por su nombre latinizado: “Spalatin“. El primero, un teólogo alemán que llegó a ser “rector” de Facultad de Teología de  la Universidad. Fue él quien doctoró a Lutero y se convirtió posteriormente en un ferviente reformista. Sin embargo sus ideas, demasiado radicales, fueron rechazadas posteriormente por Lutero. Luego del levantamiento campesino de 1524, Karlsbad se refugió en Suiza.

Spalatin, por otra parte fue un hombre político. Secretario privado de Federico III, se convirtió en  su imprescindible consejero en asuntos de ciencia y literatura, y además archivista, bibliotecario y historiógrafo que abastecía al soberano y a la universidad de libros y revistas.

Especialmente valioso fue el aporte de Spalatin a la biblioteca universitaria. Es esta época, la universidad alcanzó su máxima gloria. El número de matrículas sobrepasaba a todas las demás escuelas superiores de Alemania.  También y sobre todo a su intercesión se debe la benevolente actitud del elector católico frente a Lutero con quien mantuvo una relación personal y epistolar muy estrecha.  Tuvo una participación decisiva en el éxito de la Reforma.

Veamos ahora el video:

LUTERO CONTRA LAS RELIQUIAS Y LAS INDULGENCIAS

Este es el texto de la escena que acabamos de ver: Spalatin: El príncipe Federico quiere callarlo. Deberías haberlo detenido Karsltadt. Prohíbelo.

Karsltadt: ¿Prohibirlo Spalatin? ¿Porqué? Por enseñar teología?

Spalatin: El desautoriza al príncipe.

Karsltadt: Vamos, no hay enseñanzas claras sobre las reliquias.

Lutero: Cuando me convertí en monje, creí que el hábito me haría santo. ¿Fui un tonto arrogante?   Ahora me han hecho Doctor en Divinidad. Y estoy tentado a creer que estas vestiduras me harán sabio.

Bien, Dios habló una vez por boca de un asno. Quizás esté por hacerlo nuevamente. Pero les diré lo que creo.

(Pausa)

Lutero: -¿Quién ha estado en Roma?

Alumno: -Yo

Lutero: -¿Has comprado una indulgencia?

Alumno: -No

Lutero: -Yo sí. Por un florín de plata liberé a mi abuelo del purgatorio. Si hubiera tenido el doble hubiera liberado también a mi abuela y al tío Marcus. (Risas)

Lutero: – Desgraciadamente no tenía los fondos y ellos se quedaron en el horno.  Y en cuanto a mí,  los sacerdotes me aseguraron que si miraba fijamente las reliquias sagradas, mi tiempo en el purgatorio se reduciría. Por suerte Roma tiene tantos clavos de la Santa Cruz de Cristo que con ellos se podrían herrar a todos los caballos en  Sajonia. (risas).

Lutero: -¡Pero hay otras reliquias en la cristiandad! 18 de los 12 apóstoles están enterrados en España (risas). Y aún aquí en Wittemberg tenemos lo mejor de todo: Pan de la última cena, leche del pecho de la virgen, una espina que clavó la ceja de Cristo en el calvario, y otras 19000 piezas de huesos sagrados, todas reliquias sagradas autenticadas. Hasta el mismo Johann Tetzel inquisidor de Polonia y Sajonia, vendedor de indulgencias extraordinarias, conocedor de reliquias, envidia nuestra colección. (Risas)

Lutero: – Por poseerlas una sola noche gustosamente renunciaría a 5 años de su vida terrenal! (risas)

Lutero: – O a 500 años en el purgatorio.

Con ironía y mordacidad, alentado por la libertad y la complacencia del claustro, Lutero critica el uso de las reliquias y la  concesión de indulgencias para quitar años de penitencia en el purgatorio o directamente rescatar almas condenadas en el infierno. La venta de indulgencias se había convertido en una grosera forma de recaudación para Roma, pero para Lutero lo peor era que se estafaba a la gente, se le daba una falsa seguridad de exculpación.  Así lo expresa en sus 95 tesis:

LAS RELIQUIAS Y EL PODER

En los principios del cristianismo, los restos de los santos fueron considerados como una protección para la persona que los poseía y una ayuda para conseguir aquello que resultara más inalcanzable. Poseer una reliquia significaba poseer una fuerza especial frente a lo adverso, y esto llevó al deseo de éstas a cualquier precio, adquiriendo gran importancia en el Siglo XVI y sobre todo en la dinastía de los Austrias.

Los cuerpos de los mártires llegaron a ser lo más precioso y digno de veneración para los cristianos de los primeros tiempos. Hasta tal punto era así, que exponían muchas veces su propia vida cuando se precipitaban en la arena de los anfiteatros para recogerlos. Recogían asimismo la sangre derramada, empapándola en esponjas, paños o cualquier otra materia absorbente. Esta reliquia era llamada sangre de los mártires.

El culto a las reliquias estaba totalmente arraigado en este periodo de los mártires y las persecuciones a los cristianos. El cuerpo de un santo como reliquia llegó a ser indispensable para presidir las asambleas. Las personas particulares también hacían lo imposible por conseguir una reliquia. Se llegaba a pagar por el cuerpo de un mártir sumas considerables, verdaderos tesoros que los fieles cambiaban por lo que ellos consideraban el auténtico tesoro eterno.

EL COMERCIO DE LAS RELIQUIAS

Otra manera de obtener estas reliquias era mediante la compra, generalmente pagando en plata. Una vez obtenidas de una forma o de otra las preparaban con perfumes y ungüentos y las envolvían en ricos tejidos, sobre todo en dalmáticas enriquecidas con oro y púrpura. Muchas de estas reliquias de cuerpo entero se encuentran todavía en las catacumbas, en lugares especiales para su enterramiento llamados loculi. Una vez envuelto el cuerpo en la dalmática buscaban un enterramiento digno y lo decoraban, convirtiéndolo en santuario para sus oraciones y exaltaciones.

La adquisición de una reliquia fue motivo en más de una ocasión de altercados, incluso combates, entre distintas ciudades que se la disputaban. Así ocurrió en Francia, entre los habitantes de Poitiers y los de Tours que mantuvieron una larga reyerta por la posesión del cuerpo de San Martín. (Greg. Turon. Hist. Franc. 1. I. c. 43).

Desde los comienzos del cristianismo los restos de los mártires estuvieron ligados al sacrificio eucarístico, celebrando los misterios sobre su tumba. No se concebía un altar si no era enterramiento de un santo. En el año 269 el papa San Félix I promulgó una ley para asegurar esta costumbre. Las primeras basílicas construidas después de las persecuciones fueron erigidas encima de las criptas donde yacían los cuerpos de los mártires. Más tarde, algunos de estos cuerpos fueron trasladados a las ciudades para depositarlos en los templos suntuosos construidos para recibirlos. Es más, el quinto concilio de Cartago decretó que no sería consagrada ninguna nueva iglesia que no tuviera una reliquia en su altar.

Se llegaron a depositar los cuerpos-reliquia en las puertas de las iglesias y los fieles debían besarlos antes de entrar. Otro lugar donde se conservaban era en oratorios privados y a veces incluso en casas particulares.

En la segunda mitad del siglo IV empezó la práctica de fragmentar los cuerpos de los santos para repartirlos. Varios teólogos apoyaron la teoría de que por pequeño que fuera el fragmento mantenía su virtud terrena y sus facultades milagrosas. Así las reliquias se convirtieron en instrumento de prestigio y fuente de ingresos.

A comienzos del siglo XIII, en el IV Concilio de Letrán, se prohibió la veneración de reliquias sin “certificado de autenticidad”; así el comercio de reliquias, que había ido en auge en los últimos siglos (en el siglo IX había surgido una asociación consagrada a la venta y regulación de reliquias), iría disminuyendo.

En este concilio se acordó:

“Cap. 62. De las reliquias de los Santos. Como quiera que frecuentemente se ha censurado la religión cristiana por el hecho de que algunos exponen a la venta las reliquias de los Santos y las muestran a cada paso, para que en adelante no se la censure, estatuimos por el presente decreto que las antiguas reliquias en modo alguno se muestren fuera de su cápsula ni se expongan a la venta. En cuanto a las nuevamente encontradas, nadie ose venerarlas públicamente, si no hubieren sido antes aprobadas por autoridad del Romano Pontífice…”

LAS RELIQUIAS DE WITTEMBERG

¿Porqué mientras Karlstadt observa la escena con regocijo y aprobación, el consejero Spalatin lo hace con cara de preocupación y de pocos amigos?.

La razón es simple, Spalatin está preocupado porque al predicar contra las reliquas y su utilización, Lutero estaba atacando al mismo príncipe de Sajonia. Efectivamente, Federico III era poseedor de una de las colecciones más grandes de Europa.  Hacia 1509  llegó a poseer alrededor de 5.005 piezas, incluyendo varios frascos con la leche de la Virgen María, paja del pesebre donde nació Jesús, y el cadáver entero de uno de los inocentes masacrados por orden de Herodes el Grande. Estas reliquias eran mantenidas en relicarios (recipientes artísticos labrados sobre todo en plata dorada) y exhibidos una vez al año para que los fieles las venerasen. En 1509, cada devoto visitante que hizo alguna donación para el mantenimiento de la Iglesia del Palacio recibió una indulgencia de cien días por cada reliquia.

Antes de 1520, la colección de reliquias del Elector había aumentado hasta las 19.013 piezas, lo que permitía a los devotos peregrinos que donaran a la Iglesia del Palacio recibir una indulgencia que reduciría su tiempo en el purgatorio por 1,9 millones de días.

El poder de las reliquias se trasfiere al poseedor. Este poder no se refleja solamente en una “protección individual” sino que le da control sobre los demás, siempre y cuando los demás “crean” en ellas.

La increudulidad sobre las “reliquias” era moneda común en la universidad, lo que parece razonable, ya que el “conocimiento” evalúa los hechos de otra manera. La burla que hace Lutero en la escena es un espejo del pensamiento de entonces dentro de los claustros universitarios. Pero seguramente el nivel de credulidad de las gentes en el 1500 era tan grande como para convencerse que en realidad su príncipe tenía muestras de  la “leche del pecho de la virgen”. Hoy sonreiríamos escépticos y pensaríamos con ironía que  de ser cierto estaríamos ante  un milagro de “conservación”. Pero aun con todos los avances que hemos registrado en el conocimiento del mundo “estas creencias” formadas desde el comienzo de la humanidad, aun subsisten. Sus causas permanecen bajo la capa delgada de civilización y su continua manifestación adquieren diferentes ropajes. Una de estas fuerzas la hemos denominado: FETICHISMO.

EL FETICHISMO

Fetichismo es la devoción hacia los objetos materiales, a los que se ha denominado fetiches. El fetichismo es una forma de creencia o práctica religiosa en la cual se considera que ciertos objetos poseen poderes mágicos o sobrenaturales y que protegen al portador o a las personas de las fuerzas naturales.

El escritor francés Charles de Brosses y otros estudiosos del siglo XVIII utilizaban el concepto de fetichismo para aplicar la teoría de la evolución a la religión, en la cual, Brosses sugirió que el fetichismo es el estado más primitivo de la religión, seguido por los estados de politeísmo y monoteísmo, representando una progresiva abstracción del pensamiento.

Esta evolución no es lineal, debemos entender que existen solapamientos e inclusiones. El fetichismo es una constante que permanece tanto en el pensamiento y las prácticas del politeísmo y del monoteísmo. Las reliquias son una prueba de ello.

El hombre tribal tenía sus fetiches tribales locales. En occidente el catolisismo barrió con las creencias paganas y trató de implementar una religión imperial. a menudo con el uso de la coacción y la violencia. San Ambrosio por su forma de actuar y presionar, debería ser considerado más un militar que un hombre de Iglesia. Pero la religión imperial no pudo contrarrestar el “fetichismo natural del hombre”  y entonces reemplazó los “fetiches locales paganos”  por “fetiches locales católicos”. Cada ciudad tendría su santo, su muerto, su cuerpo, su reliquia.

De ahí al exceso, la hipertrofia, el comercio, el disparate, solo hay un paso, porque como decía un maestro, la diferencia entre la virtud y el defecto es del grosor de un cabello. Por eso Lutero se burla: en España están enterrados 18 de los 12 discípulos. Roma tiene tantos clavos de la cruz de Cristo que podría herrar todos los caballos de Sajonia.

Para Lutero y para muchos en su época se estaba ante una estafa, una estafa económica, pero sobre todo mortal, porque se vendía una seguridad falsa. “Malditos los que dicen: Salvación!,  y no la hay”, exclama Lutero.

Sin embargo funcionaba y funciona para muchos. La necesidad de creer y de controlar el destino es más fuerte.

MENTE CONTROLADORA

El hombre primitivo luchó con una realidad inimaginablemente dura. El conocimiento se le dio para sobrevivir pero al mismo tiempo fue una maldición como el árbol del  Paraíso: Conocer el destino de la muerte, tener conciencia del paso del tiempo y de los peligros que lo acechaban y que lo acecharían. Los fetiches nacieron como una necesidad: tener al menos un control o la ilusión de tener un control sobre una vida que le pasaba por encima. Desarmado, indefenso, encontró en el “fetiche” una fuente de esperanza y confianza. Me animaría a decir que el hombre religioso es un producto de la selección natural. El hombre que confía en poder controlar el medio hostil que lo amenaza, aunque esa confianza sea una ilusión, tiene más probabilidades de sobrevivir que el que no la tiene. Excedido en sus fuerzas, el “fetiche” le da confianza de que lo protegerá y hará por él lo que él mismo no puede entender o hacer. Así el “hombre fechiche” fue seleccionado por la evolución.

LAS RELIQUIAS, UN PROGRAMA DE CONTROL

Peregrinar a la tumba del profeta, al Templo, a la Catedral de Luján,  al santuario del Gauchito Gil o la difunta Correa, arrojarse sobre una Piedra energética”, son manifestaciones modernas del fetichismo. Son también en definitiva herramientas de control social. El poder de las reliquias se transfería a sus poseedores, pero en términos de poder de control y sumisión.

Imaginen el poder que adquiría el Papa, si los que peregrinaban a Roma, estaban convencidos de que “mirando” las reliquias podían obtener el beneficio de la liberación del infierno o el purgatorio. Quién no daría sus bienes por salvar a sus padres o hijos de las penas del más allá. Pero para ello los fieles debían creer en ese “fetiche”, así que había que inculcarles a fuego la “creencia” que permitía tener el control sobre sus necesidades espirituales. Y no sólo por razones religiosos.  Imaginemos los intereses  comerciales detrás de  tales peregrinaciones. Miles de personas llegando año tras año para recibir los beneficios que el poder les otorgaba por un puñado de monedas.

Imaginen el poder que Federico III tenía sobre sus súbditos con su fabulosa colección de reliquias, que eran expuestas una vez al año para que derramasen su poder sobre ellos. Por eso, Spalatin escucha a Lutero con el ceño fruncido y preocupado. ¿Qué sería de su Príncipe si el pueblo se convencía de que las reliquias de la muerte, no significaban vida para ellos?. ¿Qué pasaría si la burla de Lutero se extendía a las masas, debilitando la autoridad y resquebrajando el tejido social finamente bordado por las verdades y mentiras de la religión y la política?. El desarrollo histórico posterior demostraría que sus preocupaciones no eran infundadas.

LUTERO Y FEDERICO III

Pese a sus dudas, Spalatin hizo bien su trabajo. Federico no solo no calló a Lutero, sino que lo protegió de sus enemigos. Quizás políticamente la prédica de Lutero lo beneficiaba, ya nadie quería estar sometido a los dictados del Papa. Estas palabras habrán sido de su agrado:

Tesis 50. Debe enseñarse a los cristianos que si el Papa conociera las exacciones de los predicadores de indulgencias, preferiría que la basílica de San Pedro se redujese a cenizas antes que construirla con la piel, la carne y los huesos de sus ovejas.

Pero quizás también fue conmovido por las  palabras del reformador:

62. El verdadero tesoro de la iglesia es el sacrosanto evangelio de la gloria y de la gracia de Dios.

63. Empero este tesoro es, con razón, muy odiado, puesto que hace que los primeros sean postreros.

64. En cambio, el tesoro de las indulgencias, con razón, es sumamente grato, porque hace que los postreros sean primeros.

65. Por ello, los tesoros del evangelio son redes con las cuales en otros tiempos se pescaban a hombres poseedores de bienes.

66. Los tesoros de las indulgencias son redes con las cuales ahora se pescan las riquezas de los hombres.

Como fuese, Federico que siguió siendo fiel al catolicismo,  se convirtió en un leal protector de Lutero y la reforma.  Se formó su propia opinión después de hacer analizar los hechos por sus consejeros y sabios reconocidos, y sólo en sus últimos días admitió las tesis de Lutero, al cual nunca llegó a conocer.

La inserción en el film de un encuentro entre ambos, debe leerse como un símbolo de una transición hacia un cambio irreversible, como símbolo de un diálogo lejano y remoto entre una fuerza espiritual y una política que estaban destinadas a confluir y caminar juntas.

EL CULTO A LA MUERTE

El fetichismo en la actualidad se sigue manifestando, a menudo con la la misma intensidad y los mismos objetos de devoción que hace siglos. Un libro “sagrado” puede transformarse en un fetiche, también el pan y el vino o  la actividad en el campo social.

Pero también  hay nuevas manifestaciones más sutiles y no sólo en la religión.  Edificar un sistema de creencias en base a los méritos de los muertos no solo es una construcción religiosa, sino que frecuentemente se aplica a la consecusión del poder político, un nuevo término podría acuñarse: los politiches. Pero esto es material para otro blog.

Acerca de educavallo

Nací en la ciudad de Buenos Aires el 5 de mayo de 1952. Actualmente me desempeño como coordinador del area de computación del Colegio Bayard. También soy organista de la Iglesia Metodista.
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Una respuesta a ► LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE

  1. Es muy impresionante, después de ver esta película y de leer la información contenida en este blog, atestiguar como en pleno siglo XXI se anuncia con toda pompa “la nueva visita de Juan Pablo II a México”. En realidad se trata de unas cuantas reliquias, meros fetiches, pues.
    El presidente Calderón, ya ha ido a postrarse frente a los objetos sagrados (seguramente bajo la creencia de que contemplándolos expiará sus culpas por envolver al país en una cruenta guerra que no parece tener final) En las notas periodísticas que relatan la llegada de las prendas se comenta que el Vaticano concedió a nuestro país el préstamo de los objetos a solicitud expresa de nuestro país.
    De pilón las famosas reliquias del “papa peregrino” andarán de gira por el territorio nacional durante cuatro largos meses….
    ….¿se tratará de una estratégia fanatizadora para generar adeptos en favor del Partido Acción Nacional, de cara a las elecciones presidenciales del 2012?

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