§ DELIRIO DEL TIEMPO

DELIRIO DEL TIEMPO

por Eduardo E. Cavallo

Hay un río silencioso
Que corre siempre hacia delante
Hay un río subterráneo
Que a emerge, a veces,
y muestra los dientes.

Es un río que no sabe
Del  vaivén de las mareas
No explica hacia donde va,
ni de donde viene

Es un río
que impulsa sin remedio
Nuestra barca
hacia una oscura cascada.
No entendemos su esencia
Mas define, inexorable,
el hoy, el ayer y el mañana

Ese río es el tiempo
El tiempo que vacía las cunas
El tiempo que vacía las aulas
El tiempo que pinta las sienes
Que surca las caras.
Que atenaza la garganta

El tiempo,
que desde que es tiempo
Devora a los hijos de la Tierra
El tiempo quien nos arroja
hacia el mañana
dejando impresos
en las orillas de la memoria
recuerdos sin sustancia.
Recuerdos que nos recuerdan
que algo se ha perdido
que hay un vacío en el alma

Es el tiempo, también el remedio
para esa angustia nacida.
Es el tiempo quien alisa
las agudas aristas
que los recuerdos calan.
Aunque a veces
es peor el remedio …
Cuando limpia sus playas
dejando orillas muertas
como arenas del desierto.

Es el tiempo en fin
quien pare también la esperanza
la esperanza de que siempre
habrá un mañana.
La esperanza
de vencer al tiempo.
Vencerlo
como Zeus venció a Cronos
y rescató a los hombres
de sus entrañas.

Vencerlo,
como Cristo venció la Muerte
el tercer día en la Pascua
Vencerlo,
reencarnando en otro cuerpo
sea sapo, culebra o rata.

Un día miré arrogante
sus aguas oscuras.
Ellas también me miraron
desafiantes,
y una duda lacerante
plantó en mis orillas.
Una duda antigua y renovada
¿No será la esperanza,
un delirio de la vida eterna?
No será la vida eterna,
Un delirio de la esperanza?

El mundo cae y se estremece
pero el río sigue imperturbable
su marcha.
Mientras tanto celebramos.
celebramos la Navidad
de la vida.
Celebramos la eternidad
de la Pascua.
Celebramos el rito de la primavera,
celebramos la juventud que renueva,
la sexualidad  que despierta
ilusiones de mañana.

Celebramos sí,
pero el tiempo sigue su marcha.
El tiempo que vacía las cunas.
El tiempo que vacía las aulas.
El tiempo que pinta las sienes,
que surca las caras.
el tiempo que atenaza la garganta
el tiempo que desde que es tiempo
devora a los hijos de la tierra
el  tiempo que pare la esperanza.
La esperanza
que quizás solo sea
un delirio de vida eterna.
O la vida eterna
un delirio de la esperanza

20/12/2007

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