► NAVIDAD PAGANA NAVIDAD CRISTIANA

LAS DOS NAVIDADES

por Eduardo E. Cavallo

“Nos han secuestrado la Navidad y hay que rescatarla”, afirmó el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, en la tradicional Misa de Gallo en la Catedral porteña. El cardenal criticó así en su mensaje navideño el afán comercial, que prima por sobre la celebración religiosa, según dijo.

Muchos habrán advertido que la Navidad es una festividad con paradojas. Lo menos que puede decirse es que conviven 2 espíritus navideños, el que proviene del nacimiento de Cristo y el que proviene de un ámbito de tipo secular, mundano, a menudo denostado por ser comercial o referirse a tradiciones no evangélicas. Esto último dicho a menudo en términos peyorativos como quien se refiere a algo malo o inferior: El mundo pagano.  De hecho la palabra “pagano” etimológicamente significaría algo así como: “campesino” y es un término peyorativo. Como ven desde hace tiempo los hombres de campo son maltratados. :=)

Antes de continuar, quiero aclarar que no comparto esa visión maniquea de un mundo contrapuesto a la espiritualidad, un mundo que hay que despreciar, y que fue y será una porquéría como decía Discépolo. Después de todo Cristo amó tanto al mundo que dio su vida por él. Tampoco comparto la visión mundana que la Iglesia es un lugar para ir a llorar, ausente de alegría.

EL PESEBRE

EL TRINEO DE SANTA

SANTA CLAUS VS. JESUS

He escuchado desde púlpitos comentarios amargos sobre este tiempo de Navidad: La Navidad es un comercio y ha sido vaciada de contenido cristiano. Hace unos días recibí una de esas tantas presentaciones que circulan por Internet, algunas interesantes, otras para enviarlas rápidamente a la papelera de reciclaje. Ésta en particular, con fondo de violines, contaba una historia en primera persona, de un niño que se quejaba de que en su propio cumpleaños, nadie le prestaba atención y que todos en la fiesta se focalizaban en un señor gordo de barba blanca que reía estruendosamente: Jo  Jo  jo.

Sí, el señor en cuestión era Santa Claus y el niño, era el niño Jesús. Uno idolatrado por la cultura pagana, comercial e infame. El otro, Dios nuevamente olvidado, traicionado por el sistema.

Esta tensión entre la Navidad cristiana  y el ritual “secular” o pagano  es tan antigua como la celebración misma de la Navidad. Los primeros cristianos no celebraban la Navidad, sí lo hacían con la Epifanía, cuando los Magos del Oriente visitaron al Niño Jesús. (Esto todavía se celebra en Argentina, Armenia, España, Perú, Paraguay, Puerto Rico, República Dominicana, México, Colombia, Uruguay, Venezuela y Chile). Para las Iglesias Orientales la Epifanía es más importante que la Natividad, ya que es ese día cuando se da a conocer al mundo, en la persona de los extranjeros. Esos magos del Oriente, paganos, reconocen al niño Jesús, como Rey y lo honran con sus regalos. Esa tradición justificaría el hábito de hacer regalos a los niños el día de Reyes, y recordaremos con qué ansiedad esperabamos ese día en nuestra infancia.

Pero, y los regalos de Navidad, cómo se explican?

EL CULTO AL SOL

Todas las culturas anitguas celebraron un culto de adoración al Sol. Entre el 21 de diciembre se produce el solsticio de invierno, y a partir de esa fecha los días comienzan a alargarse. Este hecho astronómico simbolizaba el triunfo de la luz sobre las tinieblas. Los romanos celebraban el 25 de diciembre la fiesta del “Nacimiento del Sol invicto”, asociada al nacimiento de Apolo.  Otro festival romano llamado Saturnalia, en honor a Saturno, duraba cerca de siete días e incluía el solsticio de invierno. Por esta celebración los romanos posponían todos los negocios y guerras, había intercambio de regalos, y liberaban temporalmente a sus esclavos. Tales tradiciones se asemejan a las actuales tradiciones de Navidad y se utilizaron para establecer un acoplamiento entre los dos días de fiesta.

Según la Wikipedia, fue el papa Julio I quien pidió en el año 350 DC que el nacimiento de Cristo fuera celebrado el 25 de diciembre, lo cual fue decretado por el papa Liberio en 354. En el Imperio Romano, las celebraciones de Saturno durante la semana del solsticio, que eran el acontecimiento social principal, llegaban a su apogeo el 25 de diciembre. Para hacer más fácil que los romanos pudiesen convertirse al cristianismo sin abandonar sus festividades, el papa Julio I pidió en 350 que el nacimiento de Cristo fuera celebrado en esa misma fecha.

CUÁNDO NACIÓ JESÚS?

No hay evidencia contundente sobre la verdadera fecha del nacimiento de Cristo, algunas investigaciones la hacen coincidir con el mes de septiembre. Esta fecha sería compatible con la indicación de la Biblia (Lucas 2:8), según la cual la noche del nacimiento de Jesús los pastores cuidaban los rebaños al aire libre, lo cual difícilmente podría haber ocurrido en diciembre. Cualquier cálculo sobre el nacimiento de Jesús debe estar ajustado a esta fuente primaria, por lo que la fecha correcta debe estar entre septiembre y octubre, principios de Otoño. Además, debe tomarse en cuenta el censo ordenado por César al tiempo del nacimiento del Hijo de Dios, lo cual obviamente no pudo haber sido en diciembre, época de intenso frío en Jerusalén, la razón es que el pueblo judío era proclive a la rebelión y hubiera sido imprudente ordenar un censo en esa época del año.

PROTESTANTES CONTRA LA NAVIDAD

Durante la Reforma protestante, la celebración del nacimiento de Cristo fue prohibida por algunas iglesias protestantes, llamándola “Trampas de los papistas” y hasta “Garras de la bestia”, debido a su relación con el catolicismo y el paganismo antiguo.

Pero aunque hasta el siglo XIX algunas Iglesias protestantes dejaron de celebrar Navidad, para desligarse del Catolicismo, la mayoría, comenzando por Lutero, continuaron celebrándola el 25 de diciembre.

En Estados Unidos compartieron la Navidad católicos y protestantes desde 1607, año en que se celebró por primera vez esa fiesta en Norteamérica.

En Inglaterra, después de la victoria parlamentaria contra el Rey Carlos I durante la Guerra civil inglesa en 1647, los gobernantes puritanos ingleses prohibieron la celebración de la Navidad. El pueblo se rebeló realizando varios motines hasta tomar ciudades importantes como Canterbury, donde decoraban las puertas con eslóganes que hablaban de la santidad de la fiesta. La Restauración de 1660 puso fin a la prohibición, pero muchos de los miembros del clero reformista, no conformes, rechazaban las Celebraciones Navideñas, utilizando argumentos puritanos.

Según la Wikipedia, en la actualidad, “Los Testigos de Jehová” no celebran la Navidad por considerarla una festividad pagana.

SINCRETISMO

Sea como sea, los que metieron la cuchara en la sopa fueron los cristianos, intentando suprimir una fiesta “pagana” por una fiesta evangélica. No hay lugar para las quejas entonces, no son los paganos los que “deforman” la Navidad, nadie ha secuestrado la verdadera Navidad, porque ella vive en los corazones, en las palabras y en los hechos de los cristianos. El verdadero enemigo no está en los shoppings, sino en la ignorancia. Ambas celebraciones coexisten desde hace siglos y seguirán haciéndolo, en todo caso nos toca a los cristianos darle el verdadero sentido empezando por cómo vivimos nuestras vidas.

En lo personal creo que no debería haber conflictos entre ambas visiones, lo importante es saber qué hacemos y por qué lo hacemos. No hay nada de malo en reunirse en familia alrededor de la mesa, aunque creo que la ingesta debe ser moderada, evitando los excesos, pero por una razón de salud y no moral.

No hay nada de malo en hacerse regalos, excepto que últimamente se hace muy caro cumplir con todos. Pero los regalos pueden ser sencillos y aun tomar la forma de gestos y favores.

No hay nada de malo en vestirse de Papá Noel, o incorporar su figura a este tiempo.

No hay nada de malo en salir a hacer las compras de Navidad.

Lo que sí sería malo para todos, creyentes o no creyentes, es hacer solamente éso: Reunirse en familia, compartir la cena, hacer regalos, vestirse de Papá Noel, salir a hacer compras. No sólo de pan dulce vive el hombre, deberíamos  también alimentar nuestro espíritu a través de los textos sagrados, de compartir el culto o la misa, la mesa de la comunión, los cantos y los himnos populares o milenarios, de saludar, socorrer, tender la mano al prójimo, y siempre como parte de un compromiso atemporal, no solo de un día.

De esa manera actualizaremos el antiguo misterio de la Navidad, lo sublime se hizo carne y habitó entre nosotros.

LUZ ENTRE LUCES

Anuncios

Acerca de educavallo

Nací en la ciudad de Buenos Aires el 5 de mayo de 1952. Actualmente me desempeño como coordinador del area de computación del Colegio Bayard. También soy organista de la Iglesia Metodista.
Esta entrada fue publicada en SOCIEDAD, TEOLOGÍA y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a ► NAVIDAD PAGANA NAVIDAD CRISTIANA

  1. Pingback: EL NIÑO HA NACIDO « PARTE DE LA RELIGIÓN

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s