22 DE NOVIEMBRE: DÍA DE LA MÚSICA

HIJA DEL CIELO

“La música gobierna al mundo, endulza las costumbres, consuela al hombre en la aflicción. Es hija del cielo. Es el más bello y el más glorioso don de Dios. Es una disciplina; es una educadora; hace a las gentes más dulces, más amables, más morales, más razonables … La Música es un maravilloso don de Dios y próximo a la Teología. No renunciaría a mis escasos conocimientos musicales, salvo por razones de fuerza mayor…la juventud debería ser enseñada en el arte de la Música…ya que hace a la gente más habilidosa…Ciertamente me gustaría alabar la Música con todo mi corazón, como el excelente don de Dios que es y recomendárselo a todos…”.

Martín Lutero

Qué hermosa definción la de Lutero: hija del Cielo. Mucho se podría hablar de la relación entre la música y la religión, y no hay duda de que con modalidades diferentes, con su funcionalidad, con su carga emocional, la música es parte de la religión. Estoy agradecido a la música porque ella me ha hecho más humano, me ha hecho viajar por el tiempo, por el espacio, por las mentes de los grandes compositores, ha despertado la emoción, la alegría, la reflexión y la empatía con los grandes temas existenciales. Mi mejor agradecimiento está en estos versos que alguna vez he escrito inspirado por la música:

Almas gemelas
Dejen que el sonido
Las envuelva
Que el canto sagrado
Las posea.

Floto en el espacio
Bendecido por la música
Sin cuerpo,
Sin prisas,
Veo, sin ver
Canto, sin cantar.

Suspendido, siento
Inexplicable sentimiento
Como si Dios mismo
Me mirara a los ojos.
Y me dijera
No llores,
El paraíso
nace en la Tierra.

Hoy repito esas palabras y sentimientos escuchando este bellísimo “Himno de la Tarde” del compositor inglés Henry Purcell (1659 – 1695). Como toda obra cuya música nos eleva, y despierta empatía con su texto, su esencia es universal. Ese “atardecer” no es más que el ocaso de nuestra vida, es el temor de la noche, el clamor de la seguridad ante lo desconocido. Y la música es una bendición que nos alienta a elevar nuestro canto y expresar nuestra alabanza y gratitud por la “misericordia que prolonga nuestros días”.  Quizás Purcell que murió a lso 36 años, en la flor de su talento creativo, presentía su “atardecer” y desde su talento y corazón nos regaló esta pieza maravillosa, que he ilustrado con imágenes y subtitulado para que todos podamos penetrar el sentido que le dio su autor, en esa perfecta armonía de poesía y sonido .

HIMNO DEL ATARDECER (HENRY PURCELL)

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Acerca de educavallo

Nací en la ciudad de Buenos Aires el 5 de mayo de 1952. Actualmente me desempeño como coordinador del area de computación del Colegio Bayard. También soy organista de la Iglesia Metodista.
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