LA SANGRE DERRAMADA

LA SANGRE DERRAMADA

Lejos estamos de culturas primitivas cuando el derramiento de sangre, la suciedad, la enfermedad, el temor, la lucha diaria por la supervivencia era la norma. Hoy vivimos una cultura Cif, desinfectada, higiénica, ordenada y previsible. La carne que comemos viene frizada y empaquetada con lindos colores y afortunadamente no tenemos ni que desplumar a los pollos o faenar reses. En esta cultura urbana la vista de la sangre puede shockearnos, asquearnos, inferirnos temor o al menos preocupación y ansiedad. Y al verla, sobre todo cuando es la consecuencia de una acto violento, querríamos gritar como García Lorca en su poema “La Sangre Derramada”.

¡Que no quiero verla!
Dile a la luna que  venga,
que no quiero ver la sangre de Ignacio sobre la arena.
¡Que no quiero verla!
La luna de par en par.
Caballo de nubes quietas,
y la plaza gris del sueño
con sauces en las barreras.
¡Que no quiero verla!
Que mi recuerdo se quema.
¡Avisad a los jazmines
con su blancura pequeña!
¡Que no quiero verla!

Por la misma razón si nos invitasen a cantar un himno llamado “Hay una fuente llena con sangre” quizás la primera impresión sería de desagrado. Sin embargo el himno “There is a Fountain fill with blood” (en inglés suena mejor) cuyo texto pertenece al poeta inglés William Cowper (1735 – 1800) y que habitualmente se canta con la tonada anónima “Cleansing Fountain” (Fuente purificadora), una melodía “campestre” originada en los EEUU del siglo XIX, es uno de los himnos más populares y grabados de la historia.

A veces me pasa los himnos que mi mente (la letra) y mi corazón (la música)  van por lados diferentes. Pero escuchemos primero esta versión interpretada por un coro masculino, casi congregacional, muy envolvente y emotiva y que subtitulé para que poder compartir su significado y mi reflexión.

Si algo me choca de este bello himno es su afirmación  “la sangre de Cristo nos lava de toda mancha de culpa” (the guilty stains). ¿Es un hecho simbólico, un hecho que construye la fe o realmente sufrimos un cambio concreto?.

CULTURA SACRIFICIAL

Una forma de significarlo es  tratando de entender una cultura en la que el sacrificio de animales era común, una parte del ritual de la mayoría de las religiones del mundo. Hoy por hoy los sacrificios religiosos toman, al menos en occidente, formas más sutiles: la peregrinación, las velas, el rosario, el rezo, la ofrenda, el culto. En otros tiempos el sacrificio se vestía de ropas más violentas, desde la ofrenda de sangre, la autoflagelación y en algún momento de la historia hasta de sacrificios humanos.

En la religión judía el ritual del sacrificio u holocausto está minuciosamente detallado en el libro del Levítico. Los levitas fueron la tribu designada por Moisés para el sacerdocio. No fue casualidad que su hermano Aaron fuese miembreo de ese grupo. En el Capítulo 1 leemos:

1:1 Llamó Jehová a Moisés, y habló con él desde el tabernáculo de reunión, diciendo: 
1:2 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguno de entre vosotros ofrece ofrenda a Jehová, de ganado vacuno u ovejuno haréis vuestra ofrenda. 
1:3 Si su ofrenda fuere holocausto vacuno, macho sin defecto lo ofrecerá; de su voluntad lo ofrecerá a la puerta del tabernáculo de reunión delante de Jehová. 
1:4 Y pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto, y será aceptado para expiación suya. 
1:5 Entonces degollará el becerro en la presencia de Jehová; y los sacerdotes hijos de Aarón ofrecerán la sangre, y la rociarán alrededor sobre el altar, el cual está a la puerta del tabernáculo de reunión. 
1:6 Y desollará el holocausto, y lo dividirá en sus piezas. 
1:7 Y los hijos del sacerdote Aarón pondrán fuego sobre el altar, y compondrán la leña sobre el fuego. 
1:8 Luego los sacerdotes hijos de Aarón acomodarán las piezas, la cabeza y la grosura de los intestinos, sobre la leña que está sobre el fuego que habrá encima del altar; 
1:9 y lavará con agua los intestinos y las piernas, y el sacerdote hará arder todo sobre el altar; holocausto es, ofrenda encendida de olor grato para Jehová.

El Levítico también instaura la ofrenda de productos de la tierra:

2:1 Cuando alguna persona ofreciere oblación a Jehová, su ofrenda será flor de harina, sobre la cual echará aceite, y pondrá sobre ella incienso, 
2:2 y la traerá a los sacerdotes, hijos de Aarón; y de ello tomará el sacerdote su puño lleno de la flor de harina y del aceite, con todo el incienso, y lo hará arder sobre el altar para memorial; ofrenda encendida es, de olor grato a Jehová. 

TEXTO DEL LIBRO DEL LEVÍTICO COMPLETO

PACTO DE SANGRE

¿Por qué en todas las religiones se practican sacrificios rituales?.

Uno de los objetivos primarios de las religiones es el control de la conducta. Para ello impone normas, define lo que está bien y lo que está mal. Y cuando el mal prevalece impone la culpa. Como la culpa es una fuerza poderosa, la religión al mismo tiempo ofrece un camino para la expiación de la culpa. El sacrificio entonces es un camino para obtener el perdón o a la liberación de la carga. En un sentido positivo, permite al individuo volver a empezar.

En el libro del Éxodo, se relata que cuando Dios decidió liberar a Israel, cautivo en  Egipto, le ordenó inmolar por familia un cordero “sin mancha, macho, de un año” (Ex. 12, 5), indicándoles marcar con la sangre del cordero sacrificado el dintel de la puerta para que el Angel exterminador los perdonara cuando esa noche viniera a herir a los primogénitos egipcios. Desde ese momento, la sangre del cordero tuvo para los israelitas valor redentor. Este episodio me ha trastornado desde siempre. ¿Dios asesinando a los primogénitos de los egipcios? No me ha quedado otro remedio que creer que este episodio jamás sucedió y es un mito fundador, así como lo son otros tantos relatos bíblicos. 

Otro objetivo del sacrificio de sangre, que es también universal, es sellar un pacto.  Así la Alianza entre Dios y el pueblo de Israel, por el cual éste se comprometía a cumplir lo pedido por Dios, se sella mediante un rito de sangre. Así dice Moisés a los israelitas, una vez hecha la Alianza: “Esta es la sangre de la Alianza que Yavé ha hecho con ustedes, conforme a todos estos compromisos” (Ex. 24, 3-8).

EL CORDERO DE DIOS QUE QUITA EL PECADO DEL MUNDO

Ahora describiremos como el rol de ese cordero pascual se traspasa a Jesucristo. Juan Bautista, al ver a Jesús acercarse en la ribera del Jordán dice a sus dicípulos: ”Miren, éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo” (Ev. Juan. 1, 29).

Estas palabras de Juan se ven afirmadas en el relato de la Última Cena, cuando Jesús y sus discípulos celebran la Pascua e imprevistamente al presentar el cáliz lleno de vino, Jesús dice: “Este es el cáliz de la Nueva Alianza, la cual se sella con mi Sangre”. (Ya no era sangre de animales, sino su propia sangre la que sella una  Nueva Alianza). Jesús asume entonces el rol del cordero pascual hebreo, que sería sacrificado en la cruz al día siguiente.

Sin embargo este relato es una elaboración teológica posterior a los hechos y dichos de Jesús. Además debemos decir aunque a algunos no les guste que no sabemos con exactitud qué dijo Jesús y qué le hicieron decir los redactores de los Evangelios. A mi entender este paralelismo está forzado por la  necesidad de relacionar el Mesías judío con Cristo. De esta interpretación se origina la teología del perdón por la sangre de Cristo. Con esta sangre los fieles marcarían las puertas de sus vidas para evitar el paso del mal. Como se puede ver hay también algo de componentes mágicos.

CONTROL Y PREDECIBILIDAD – EL YO Y EL CEREBRO

Diferentes épocas y culturas determinan “religiones” que muestran patrones en sus objetivos y rituales. El “sacrificio”, el derramamiento de sangre, la ofrenda a los dioses. son manifestaciones de una necesidad básica del hombre: la predecibilidad o la necesidad de tener el control o la ilusión de control sobre los acontecimientos que marcan nuestra vida.

En los últimos años, la neurociencia ha realizado notables progresos en el conocimiento de la estructura y funcionamiento del cerebro. He leído muchos libros de divulgación, uno de ellos merecerá un artículo aparte: Las neuronas de Dios. Pero por ahora lo que he interpretado de mis lecturas es que muchas conductas que antes la sicología o la religión atribuían al individuo con un caracter más o menos patológico (o pecaminoso) son en realidad reacciones del cerebro asociadas a cambios químicos específicos e inconscientes. La falta de predecibilidad o  la falta de control sobre lo que nos sucede estresa al cerebro y éste busca aliviar ese estrés. Una de las formas es la búsqueda de patrones. Encontrar un patrón, es decir una repetición, un ritmo, nos trae alivio pues nos permite tener la seguridad de que así como el día sigue a la noche, la primavera al invierno y la lluvia a la sequía, nuestra vida puede volverse predecible y por lo tanto controlable. En ese aspecto la astrología, la religión y la ciencia comparten un objetivo común, volver predecible nuestro mundo, aunque los caminos sean muy diferentes, para contrarrestar la producción de sustancias que angustian nuestro cerebro o segregar las que lo alivian y le producen placer.

HOY POR MI, MAÑANA POR TÍ

¿De qué manera la ofrenda sacrificial logra este objetivo? Mediante la “creencia” de que si la ofrenda “agrada” a los dioses, éstos nos protegerán o nos librarán de las culpas. Culpas que a menudo ellos mismos con sus demandas nos imponen. La ofrenda es una forma de intercambio: yo te doy, vos me das. Esto está claro cuando se utiliza la palabra “alianza” o “pacto”. El pacto es el arreglo entre dos partes que salen por él beneficiadas y que ambas se compromenten a cumplir. Para esta concepción sacrificial hay una consecuencia inevitable: el “sacrificio” es la prueba visible y simbólica de la alianza, con el que obtengo la protección o la seguridad del porvenir.

Esta forma de relacionarse con Dios tiene 2 caminos viciosos.

Uno sucede cuando el acto ritual termina vaciando el contenido del pacto, manteniendo sus formas pero sin un compromiso verdadero con las normas del pacto, sin arrepentimiento verdadero. Los profetas denunciaron frecuentemente este vaciamiento.

Oseas 6:6
Porque más me deleito en la lealtad que en el sacrificio, y más en el conocimiento de Dios que en los holocaustos.

1 Samuel 15:22
Y Samuel dijo: ¿Se complace el SEÑOR tanto en holocaustos y sacrificios como en la obediencia a la voz del SEÑOR? He aquí, el obedecer es mejor que un sacrificio, y el prestar atención, que la grosura de los carneros.

Isaías 1
¿Qué es para mí la abundancia de vuestros sacrificios?,  dice el Señor.
Harto estoy de holocaustos de carneros,
y de sebo de ganado cebado;
y la sangre de novillos, corderos y machos cabríos no me complace.

El otro sucede cuando el que ofrece siente que Dios no cumple con el pacto. El sufrimiento del pueblo de Israel, lleva siempre al reclamo ante Dios, ¿por qué?, ¿dónde estabas cuando nos esclavizaron, nos exterminaron?.  La respuesta de los profetas y los sacerdotes a esa realidad es inevitable: El pueblo es pecador, se ha apartado de Dios, sus sacrificios son vacíos. Así hablaba Isaías:

14 Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas señaladas las aborrece mi alma;
se han vuelto una carga para mí,
estoy cansado de soportarlas.
15 Y cuando extendáis vuestras manos,
esconderé mis ojos de vosotros;
sí, aunque multipliquéis las oraciones,
no escucharé.
Vuestras manos están llenas de sangre.
16 Lavaos, limpiaos,
quitad la maldad de vuestras obras de delante de mis ojos;
cesad de hacer el mal,

En esta “teología del pacto”, no es Dios quien falta a su parte del pacto, sino es el pueblo quien no cumple con lo que se esperaba de él.  Es más, Dios mismo es quien lo castiga por ello:

Isaías 19 Si queréis y obedecéis,
comeréis lo mejor de la tierra;
20 pero si rehusáis y os rebeláis,
por la espada seréis devorados.
Ciertamente, la boca del SEÑOR ha hablado.

LA CASTA SACERDOTAL

Esta teología más que cuestionable, se explica por la necesidad humana de tener el control, en especial en los momentos de turbulencia y dolor. Así el sufrimiento tiene un objetivo, una salida, una explicación.

Por otro lado el sacrificio necesita un mediador: el sacerdote. Esa mediación es poder y hay que pagarla: Lev 1.10 – Y lo que resta de la ofrenda será de Aarón y de sus hijos; es cosa santísima de las ofrendas que se queman para Jehová. De manera que resulta previsible que la casta sacerdotal explique una falla del pacto en función de la mala conducta de ofrendante. Es como decir: Yo no fui, fuiste vos.

DEL SÍMBOLO AL HECHO

¿Cómo es que la sangre de Cristo nos salva, nos redime? ¿De qué nos salva?

Remitirnos al rito Pascual es también una respuesta simbólica. Por un lado le atribuimos un poder casi mágico, pero por otro se nos demanda fe y compromiso. De manera que con la sangre por sí no basta. La teología del pecado original por el cual se afirma que la desobediencia de Adán y Eva tuvo consecuencias sobre la humanidad como la pérdida de eternidad, el sufrimiento y la corrupción del cuerpo y el alma, concesuencias que se heredan de generación en generación, es descabellada, aberrante y muchos teólogos la encuentran sin fundamento bíblico.

Otros teólogos explican que en realidad la “sangre de Cristo” fue tan preciosa, tan valiosa, que nos exime de hacer nuevos sacrificios para “agradar a Dios”. Así somos librados del “sacrificio” a Dios y podemos dedicar nuestra vida a los demás.

Volviendo al himno de Cowper,  el verso “wash all my guilty stains”, lavó (quitó) todas mis manchas de culpa”, solo puede decirse desde un alma torturada por la culpa. Por cierto que la religión para ofrecer la “expiación”, necesita primero que se sienta “la culpa”, de manera que muchas religiones o grupos religiosos son en extremo “culpógenos”. Imponen la culpa para luego ofrecer la salvación. No parece una vía muy honesta, pero en realidad está basada en una pesimismo extremo, que considera al hombre un ser esencialmente malvado.

De todas maneras este relato naif del origen del pecado no puede explicar por qué la serpiente habitaba en el paraíso.

EMPATÍA CON EL CRISTO CRUCIFICADO

Pero no todo es tan malo en el hombre. Resulta que el cerebro del hombre puede ser empático, la empatía es la capacidad “cognitiva” de percibir lo que otro individuo siente en otro tiempo y lugar. Podemos entender y sufrir o gozar con el prójimo. El cerebro también tiene la capacpiedad_fotoidad innata de establecer vínculos afectivos parentales (padre, madre, hijo). A mi entender, esta cualidad del cerebro, es responsable de la inmediata atracción, en todas las culturas, por el Cristo sufriente, por su madre a sus pies, por el grito del Hijo al Padre. En todas las épocas las imágenes de la Piedad, las textos y música de las pasiones, han conmovido y sostenido una comunidad emocional que trasciende la razón y la teología.

WILLIAM COWPER Y LA CULPA

cowper Cowper nació en Inglaterra en 1731 y falleció en 1800. Fue uno de los poetas más populares de su época y la mayor parte de su obra poética puede leerse en el sitio del Proyecto Gutenberg. La obra de W Cowper en Internet

Su padre fue capellán del rey Jorge II. Aunque William estudió abogacía nunca llegó a ejercer. Gran parte de sus obra poética muestra un fuerte interés por lo social y fue un miembro activo del movimiento antiesclavista. Uno de sus poemas más extensos se titula “The negro complaint” (La queja del negro).

En ese movimiento conoció a John Newton, el autor del célebre himno Amazing Grace sobre el cual ya he escrito en este blog. Influenciado por Newton escribió varios himnos evangélicos  y publicaron juntos un himnario llamado “Los himnos de Olney” (Olney es una localidad donde Cowper vivía por entonces).

En Cyberhimnal figuran más de 60 himnos de su autoría. (http://www.cyberhymnal.org/bio/c/o/w/cowper_w.htm), pero el más famoso es sin duda “There is a fountain fill with blood”.

Cowper sufría algún tipo de enfermedad mental, quizás algún tipo de sicosis, que le provocaba momentos de aguda depresión. Según Cyberhimnal, escribió el himno después de sufrir uno de sus primeros ataques de locura, que lo llevaron a varios intentos de suicidio en una noche. Un artículo publicado varios años despues de su muerte describe este episodio. Ignoro cuál es el grado de veracidad, pero por momentos mueve a risa, pues cada intento de suicidarse era truncado por alguna razón fortuita. Luego de todos estos intentos sintió al salir a la calle, que todo el mundo lo miraba con desprecio (paranoia) y un gran sentimiento de culpa lo embargaba porque sentía que habia cometido un gran pecado contra Dios.

De ese estado mental surte el himno que escuchamos,

There is a fountain filled with blood drawn from Emmanuel’s veins;
And sinners plunged beneath that flood lose all their guilty stains.
Hay una fuente llena con sangre que fluye de las venas de Emanuel
Y los pecadores sumidos en esa inundación
pierden todas sus manchas de culpa.

La culpa puede ser mortal, y potenciar la enfermedad y los fantasmas que nos acechan. Y a pesar de sus himnos y la fe  que ellos trasmiten, la locura lo acechó toda su vida. Así se entiende el poema escrito sobre la lápida de su tumba.

It is a place where po­ets crowned may feel the heart’s decaying.
It is a place where happy saints may weep amid their praying.Yet let the grief and humbleness as low as silence can languish: Earth surely now may give her calm to whom she gave her anguish.
Este es un lugar donde coronados poetas pueden sentir el pesar de su corazón,
Es un lugar donde los santos felices pueden llorar en medio de sus plegarias.Aun así deja que el dolor y la humildad puedan languidecer tan bajo como el silencio: La Tierra seguramente ahora pueda dar su calma a quien le dio a ella su angustia.

LEER POEMA COMPLETO EN INGLÉS

LA MÚSICA Y LA REDENCIÓN

Descargar partitura: There_Is_a_Fountain

No hace falta estudiar neurociencia para saber que la música puede alegrar nuestro cerebro, en particular cuando uno la practica. Empatía, unión, fuertes emociones positivas pueden dispararse con el canto de un himno o una canción. Siento empatía por el sufrimiento de Cristo pero no espero nada de su sangre. No comparto la teología del pecado original,  cuando pecamos, pecamos contra el prójimo. La reparación de nuestros actos deben estar dirigidos al prójimo. Pero puedo sentir empatía con Cowper. También puedo cantar con convicción que el Amor Redentor sea nuestra guía mientras vivamos. Y también puedo esperar con seguridad que cuando yazga en la tumba, no yo, pero otros cantarán a mi lado, una noble y dulce canción. Y si pudiese elegir, elegiría esta versión de su mejor legado, ahora sin subtítulos, para que solo la música nos redima.  Nada puedo hacer! Pese a mis objeciones a la teología del texto, no sé si por la sangre de Cristo, o por empatía con Cowper, o porque algún lugar de mi cerebro libera dopamina, cuando lo escucho por enésima vez …  se me pianta un lagrimón.

 

Acerca de educavallo

Nací en la ciudad de Buenos Aires el 5 de mayo de 1952. Actualmente me desempeño como coordinador del area de computación del Colegio Bayard. También soy organista de la Iglesia Metodista.
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2 respuestas a LA SANGRE DERRAMADA

  1. Osvaldo dijo:

    Excelente, Eduardo, todo el artículo. Son muchos los himnos que aluden a la sangre, algo propio de pueblos bárbaros, de los cuales no escapa Israel. Son los profetas los que intentaron corregir ese pensamiento que se traslado hasta nuestra época por una visión literalista extrema de los relatos bíblicos. Respecto del “pecado original”, es como decir que nacemos fallados.
    Ya Pablo desarrolla la idea en Romanos 5 y Agustín de Hipona lo convirtió en teología. Y de allí aún persiste hasta nuestros días. Por dicha razón la ICR bautiza a los niños en ese sentido, para quitarles el pecado original. Es necesario releer las letras de nuestros himnos para darnos cuenta cuáles subrayan la idea de la culpa y la sangre como elemento redentor.

  2. Augusto César Carracedo dijo:

    La teología del pecado original alude, o expresa simbólicamente, un realidad irrefutable : la maldad humana, que es la fase oscura, tenebrosa, de la conducta humana. La culpa no la imponen “los dioses”, es una consecuencia ineluctable de la conciencia ética, que es el componente psíquico que nos diferencia de toda otra criatura del reino animal. La Biblia dice que fuimos creados “a imagen y semejanza de Dios”, es decir : con conocimiento del bien y del mal. Pero el drama humano consiste en que no puede dominar al mal – que es aquello que Dios no quiere- y por consiguiente necesita la ayuda de Dios, es decir : La Redención, “el perdón de los pecados”. La conciencia ética es el precio que debemos pagar para ser seres libres (humanos y no animales) Y Dios ya ha provisto su solución : LA FE.

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